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Xcaret en La Riviera Maya de México

Xcaret es un parque turístico situado en la Rivera Maya nacido con la filosofía de la sustentabilidad desde la concepción misma del proyecto hasta cada una de las acciones que se desarrollan cotidianamente en este parque eco-arqueológico sin parangón. Filosofía que lleva por bandera y que se percibe desde el primer momento en que el visitante entra a Xcaret.

Cuando uno piensa en Cancún y la Riviera Maya, le vienen a la mente de manera instantánea largas playas de arenas blancas como el talco y aguas de colores increíbles. En efecto, no está desencaminado, pero si se decide acudir a este paraíso terrenal no debe olvidarse reservar al menos un día para visitar Xcaret; allí comprenderemos todo acerca de esas playas vírgenes y solitarias. Su origen, formación, y sobre todo el ecosistema al que están ligadas: el arrecife de coral.

Es incontable la biodiversidad genética y específica, que encierra un arrecife de coral, incalculable tanto cuantitativa como cualitativamente el número de relaciones establecidas entre los organismos del sistema: tróficas, reproductoras, simbióticas, etc. que explican su funcionamiento.

El arrecife de coral de Xcaret

Si bien en el plano terrestre la estrella de la biodiversidad es un bosque tropical húmedo y las relaciones bióticas que en él se desarrollan, el equivalente marino a la selva es el arrecife coralino, que incluso le supera. Estamos pues ante el ecosistema más rico e importante de cuantos existen: un arrecife de coral; pero no ante uno cualquiera, sino ante el Sistema Arrecifal Mesoamericano, el segundo más grande del mundo.

Si tenemos en cuenta las especies que lo habitan (flora y fauna) y las relaciones y ciclos que se establecen entre estas especies, estamos ante el ecosistema de vida más complejo que existe en el planeta. Pues bien, Xcaret se encarga de facilitar su comprensión y mostrar mediante grandes acuarios el funcionamiento del arrecife.

Para ello, continuando con su filosofía de sustentabilidad, han creado una serie de estanques y acuarios alimentados de forma natural por el agua del mar, que albergan unas 5.000 especies y que muestran, fase a fase, cómo es un arrecife a diferentes profundidades hasta acabar en la zona intermareal donde crece el manglar: el mundo pelágico, el bentónico, etc. De esta manera el visitante va recorriendo y conociendo toda la fauna y flora marinas a través de un impresionante recorrido.

Pero no sólo se percibe con la vista, sino que es posible conocerlo mucho más a fondo mediante actividades tan diversas como el nado interactivo con delfines, el contacto directo con algunas especies de vertebrados e invertebrados del arrecife, el buceo con escafandra, el snorkel entre infinidad de peces de todos los colores y la visita a alguno de los proyectos que se realizan. Por ejemplo es el caso del trabajo de recuperación de especies amenazadas y en peligro de extinción como las tortugas. En Xcaret se trabaja activamente en la protección y recuperación de las tortugas marinas: Blanca, Caguama y Lora.

Aunque quizá lo más sorprendente sea el minucioso análisis del funcionamiento del arrecife de coral mediante esta auténtica escuela al aire libre, en Xcaret existen además otros alicientes de gran interés que amplían el abanico de opciones hasta límites insospechados al contar con jardín botánico, mariposario, granja de orquídeas, granja de hongos,… y la posibilidad de practicar el snorkel en alguno de sus dos ríos o ver de cerca desde los amenazados e inofensivos manatíes hasta los peligrosos jaguares y pumas, sin olvidar el aviario -donde compiten en protagonismo flamencos, guacamayas o tucanes, entre otras muchas especies-.

Pero si importante es el componente natural, no menos impactante resulta Xcaret en el aspecto arqueológico. Xcaret cuenta además con varios Sitios Arqueológicos bien conservados y la recreación de la cultura maya mediante la construcción de un pueblo maya y el espectáculo protagonizado por decenas de actores y actrices perfectamente ataviados, que por unas horas transportan al visitante -ayudados por el embriagador ambiente cargado de incienso- a plena época maya. De hecho Xcaret, que significa “pequeña caleta”, fue durante el Postclásico uno de los centros ceremoniales y puertos mayas más importantes.

Créditi imagen: Joaquín Moreno

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Salto Angel en Venezuela

El Santo Angel de Venezuela es un lugar turístico situado en la gran sabana venezolana, un territorio tan fascinante como de excepcional flora y fauna. Es un mundo de tepuyes, las montañas más antiguas del planeta con unos 3.000 millones de años de antigüedad. Ya existían estas montañas con cima aplanada cuando las placas continentales de América y África todavía estaban unidas. Los cien tepuyes que existen están declarados Monumentos Naturales y su mayoría se encuentran dentro del quinto parque nacional más grande del mundo: el Parque Nacional Canaima.

Canaima se encuentra dentro del Estado Bolívar, el más extenso del país sudamericano y linda al sur con Brasil, ocupando la friolera de 3.000.000 de hectáreas.

Los tepuyes Roraima o Auyán, suenan con fuerza en los últimos años entre los amantes de paisajes puros, impresionantes, auténticos. Conocidos desde hace tiempo gracias a la célebre novela El Mundo Perdido de Arthur Conan Doyle, estas montañas sagradas para los indígenas pemones -los habitantes del Parque Nacional-, son un auténtico paraíso botánico y faunístico además de geológico, con especies y formaciones que no se encuentran en ningún otro lugar de la Tierra.

También son conocidos por albergar, en este mundo de selva, sabana y agua, uno de los rincones más sublimes de cuantos existen en la naturaleza mundial: el Salto Angel (Terepekupay merú). Con sus casi 1.000 metros de caída libre de agua es la cascada más alta del planeta.

Historia del Santo Angel

Aunque el verdadero descubridor del Salto Angel es en realidad un español, el militar Félix Cardona –quien lo avistó por primera vez en 1927, su nombre le fue dado en honor a Jimmy Angel, un norteamericano que lo sobrevoló para tratar de estimar su altura y adquirió gran renombre tras el accidente en el aterrizaje sobre la cumbre del Auyán Tepui en 1935, desde donde se precipita el salto, cuando trataba de encontrar oro en esta cima. Jimmy Angel vivió para contarlo y fue en 1949 cuando una Expedición de la National Geographic Society fijó su altura oficial en 979 metros

Cascada del Salto Angel

Cascada del Salto Angel

Hoy en día, sin tener que jugarse el tipo como Jimy Angel, es posible observar el inmenso salto bien desde el aire (en avionetas turísticas que ofrecen el espectáculo de sobrevolarlo junto al Auyán y al Cañón del Diablo) o bien, como nosotros recomendamos, remontando el río Carrao desde la Laguna de Canaima y navegando hasta la propia base de la cascada.

La Laguna de Canaima es ya de entrada un verdadero espectáculo de agua repleto de cascadas (salto Sapo, Sapillo, Hacha, Golondrina, Ara, etc.) de gran vistosidad y caudal. Desde el puerto Ucaima parten las curiaras (embarcaciones locales de madera) que ofrecen el servicio y que irán remontando el río Carrao hasta superar isla Orquídea (2 horas) para después tomar el río Churún y adentrarse en el Cañón del Diablo. 3 horas más de navegación por el Churún nos llevan tras superar diferentes rápidos hasta la isla Ratón.

Para sortear los pimeros rápidos que encontraremos nada más salir, será necesario bajarse de la embarcación y caminar 25 minutos por un camino de tierra entre la Sabana. Una vez en Isla Ratón, es preciso desembarcar en este campamento de isla Ratón y caminar 30 minutos selva arriba hasta llegar al mirador que nos pone ante el mayor espectáculo acuático en forma de cascada de cuantos ojos han contemplado nunca.

Es posible continuar cinco miutos más la caminata y llegar hasta las gélidas aguas de la poza que se encuentra en la base, donde nos podemos dar un baño antes de regresar a las rojizas y limpias aguas del Churún.

Crédito imágenes: Erik Cleves Kristensen

Lugares Turísticos

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