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Bosque de Muniellos en Asturias

El bosque de Muniellos, el “bosque encantado” como es conocido por los lugareños, lo tiene todo para disfrutar a través de nuestros paseos de una naturaleza en estado salvaje, casi virgen. El acceso restringido (20 personas autorizadas al día) que regula la Agencia de Medio Ambiente del Principado de Asturias ayuda de manera notable a la mejor conservación de la Reserva y garantiza al visitante esa sensación de soledad tan agradable al caminar.

El carácter conservacionista que desde 1964, fecha en que fue declarado Paisaje Pintoresco, existía en esta zona asturiana dio finalmente sus frutos, y los años 1969 y 1970 marcaron el final de las fuertes explotaciones madereras que estos montes venían sufriendo. Atrás quedaron la tala masiva de árboles y el continuo ir y venir de las grandes máquinas y camiones. En 1973 el monte de Muniellos fue adquirido por el I.C.O.N.A. y declarado Coto Nacional de Caza, pasando a ser años más tarde (1982) Reserva Biológica Nacional; las actividades cinegéticas pasaron pues a mejor vida. En la actualidad a este espacio protegido se han incorporado los montes de Valdebois (1.625 Ha.) y La Viliella (1.224 Ha.) que se suman a las 2.695 Ha. de Muniellos.

Hoy en día las huellas de su pasado maderero han desaparecido gracias a la regeneración natural del bosque, que se ha convertido por méritos propios en la representación de bosque caducifolio mejor conservada del país. Laderas y laderas tapizadas de robledal son la más fiel indicación de la recuperación del monte.

Los senderos que recorren el bosque nos dan una idea de las maravillas que encierra el lugar. Casi todos pasan por la zona más visitada y espectacular de la Reserva, las lagunas de Muniellos. Se trata de un conjunto de lagunas de origen glaciar que constituyen el marco perfecto para la observación, aunque difícil, de los corzos y rebecos bebiendo en sus orillas.

El rey de estos parajes es sin duda el oso pardo que encuentra aquí su particular paraíso. El urogallo se mueve a sus anchas en la espesura del bosque, donde se han localizado algunos “cantaderos” o zonas utilizadas para el cortejo durante su época reproductora. El lobo, tejón, marta, garduña, nutria y jabalí, entre otros, son la fauna más representativa, que junto con 65 especies de aves y gran variedad de anfibios y reptiles completan el centenar largo de vertebrados censados en estos montes.

La vegetación es densa y variada. La totalidad de la Reserva es un auténtica jungla de robles, hayas, abedules, melojos y serbal de cazadores con infinidad de helechos y musgos que confieren un aspecto selvático a las zonas umbrosas. La gran riqueza en líquenes es síntoma inequívoco de la pureza de estos montes, pues se trata de un elemento bioindicador que crece en los lugares ajenos a la contaminación.

Las visitas a Muniellos son de un día de duración, o para ser más concretos desde las ocho de la mañana hasta una hora antes de que caiga el sol. Si queremos podemos solicitar los servicios de un guía de forma gratuita al hacer la reserva, que nos acompañará durante el recorrido.

No obstante proponemos un recorrido que nos de la mejor representación de lo que es este bosque y a la vez un margen para poder realizarlo disfrutando, sin agobios, como bien merece el lugar.

El sendero arranca junto a la Casa de Recepción, al pie de un letrero de madera que reza “A las lagunas 10 Km.”. Se trata en efecto de una caminata de unas 4 horas que de una manera agradable nos traslada desde los 800 m. de altitud hasta los aproximadamente 1.400 m. donde se encuentran las lagunas. El camino va atravesando multitud de pequeños barrancos que descienden entre estas empinadas laderas.

Primero caminamos paralelos al Arroyo de Cullada, que se deja caer por el valle del mismo nombre y luego pasamos a serpentear por la ladera hasta la Fuenculebrera. La senda va alternando parajes de gran humedad, allí donde los valles se encajonan y abundan musgos y helechos, con lugares de mayor exposición solar, pero siempre bajo una cerrada vegetación que muy de vez en cuando ofrece algún pequeño claro a modo de ventana que nos permite apreciar la espesura de las laderas vecinas.

La llegada a la Fuenculebrera (2 h.) indica que hemos pasado la parte más cansada del itinerario, que a partir de ahora se deja llevar a media ladera. Salvamos algunos canchales y llegamos al Arroyo de la Candanosa (2 h. desde Fuenculebrera), punto clave del recorrido. Aquí un cartel nos señala el último kilómetro hasta las lagunas y otro, “Tablizas 6.5 Km.”, nos indica el camino de retorno que después tomaremos.

Tras unos suaves veinte minutos la Laguna de la Isla nos recibe con sus bellas aguas en un remanso de paz y gran naturaleza. Por el canchal situado a la derecha de esta balsa de agua sube un pequeño camino que en breve nos conduce al resto de lagunas: la mencionada Laguna de la Isla, la Laguna Honda, la Laguna Grande y la Laguna de la Peña, por orden de aparición, son un magnífico conjunto de lagunas de origen glaciar que marcan el colofón de la fenomenal excursión por estos bosques astures.

Para volver al lugar de partida desandamos nuestros pasos hasta el desvío antes descrito y bajamos por el camino indicado como “Tablizas 6.5 Km.”. Esta senda desciende junto al Arroyo de la Candanosa, que si bien al principio es un hilo de agua, al final se convierte en un precioso río de aguas limpias y pozas transparentes, donde las nutrias viven en la más absoluta tranquilidad. El camino, cada vez más ancho, enlaza finalmente con una antigua pista maderera y tras 3 horas de descenso desde la Laguna de la Isla llegamos a la pradera de Tablizas, donde la Casa de Recepción de la Reserva pone punto final al gratificante recorrido.

El bosque de Muniellos es un entramado vegetal que debe seguir siendo protegido y conservado para continuar siendo lo que es, el mejor bosque de España.

Como llegar al bosque de Muniellos

El bosque de Muniellos está situado a caballo entre los términos municipales de Cangas del Narcea e Ibias, en el Principado de Asturias. A él se accede por la carretera comarcal As-211 que une Ventanueva (Cangas del Narcea) con San Antolín (Ibias), de la que sale una pista en las proximidades del pueblo de Moal que nos lleva en breve a la Casa de Recepción de la Reserva. No abundan las gasolineras en la zona.

Crédito imagen: Diego con licencia CC

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