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Esta excursión se dedicará a ver lo más característico de Lanzarote: su zona volcánica; no obstante de ser la isla menos montañosa de las Canarias, ya que su elevación máxima es de 670 metros, Lanzarote cuenta con más de 300 cráteres de volcanes, actualmente todos ellos sin actividad, por lo que no representan ningún peligro.

Sin embargo, no siempre fue así; en 1730, 1736 y 1824 se produjeron grandes erupciones que arrasaron unos 200 kilómetros cuadrados, es decir, una cuarta parte de la Isla, precisamente la parte más fértil y productiva, desapareciendo bajo la lava una decena de pueblos, que yacen a 80 metros de profundidad.

Toda esta superficie, de una belleza extraña y atractiva, de formas variadas y sorprendentes, es lo que forma el Parque Nacional de Timanfaya, uno de los nueve que existen en España. Para llegar allí, saliendo de Arrecife, se tomará la dirección de San Bartolomé, para seguir por Mozaga, Tiagua, La Vegueta y Mancha Blanca; poco después se entra en el Parque, en cuyo centro se encuentra la montaña de Timanfaya, con 510 metros de elevación.

No lejos de este lugar esta el Islote de Hilario, que es una zona de servicio con estacionamiento para vehículos, punto de partida y llegada para hacer la Ruta de los Volcanes, tiene unos 10 kilómetros de recorrido, bien a lomo de camello o en autobús; en este lugar existe también un restaurante, El Diablo, donde asan las carnes con el calor de la tierra.

Efectivamente, aquí escarbando la tierra, a un metro de profundidad, se alcanzan 100º centígrados, lo que le ha valido a este lugar el sobrenombre de la Montaña de Fuego. Como demostración de las temperaturas existentes se han introducido en el suelo unos tubos de 10 metros de largo, con lo que se consiguen 400º Centígrados o 725 Farenheit; entonces echan en el hueco un cubo de agua que instantáneamente se vaporiza y sale disparada hacia lo alto con el estruendo de un cañonazo.

La isla de Lanzarote tiene unos 19 ó 20 millones de años, pero vista aquí, en estos “malpaíses”, preciosa palabra canaria que designa los terrenos estériles cubiertos por lava o escorias, es como si estuviera en los primeros albores de los tiempos. De regreso se podrán visitar las localidades de Mancha Blanca, con la ermita de la Virgen de los Dolores, también conocida como Virgen de los Volcanes, a quien se atribuye la detención del avance de la lava en varias ocasiones, y Tinajo, con la iglesia de San Roque y bonitas calles y casas.

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Buitre Leonado en Las Hoces del Río Duratón

El segoviano Parque Natural de las Hoces del Duratón es el mejor  lugar para la observación de la mayor población de buitre leonado de Europa. Además es un lugar ideal para pasar una jornada de campo redeoados de una fauna y flora excepcional.

Habitan en el parque un buen número de especies animales con representación de todas las clases de vertebrados. Peces, mamíferos, reptiles y anfibios están bien representados, pero es sin duda la Clase Aves, la que ocupa el protagonismo animal.

Entre las aves destaca la importante colonia residente de buitre leonado o común. Aunque también están presentes otras rapaces como el águila calzada, el águila culebrera, el alimoche, el búho real, el autillo, el mochuelo, la lechuza común, el milano real y el milano negro, etc., la más abundante es el buitre leonado, la mayor de las aves de la Peníncula ibérica. El buitre llega a alcanzar una envergadura de 2 metros y ochenta centímetros y su vuelo rasante sobre nuestras cabezas llega a impresionar de verdad.

El río Duratón nace en las faldas de Somosierra, en su vertiente segoviana y tiene un recorrido de 30 kilómetros en su parte más famosa, la de las Hoces. Se trata de un recorrido serpeteante dibujando unas eses muy marcadas que comienzan a la altura del pueblo de Sepúlveda y que llegan hasta el represamiento del río, en el embalse de Burgomillodo, cerca de San Miguel de Bernuy. Durante los últimos 10 kilómetros, el río labra su paisaje más salvaje, de farallones y cortados rocosos imponentes y que sirven de morada a las casi 500 parejas de buitre leonado que aquí viven.

El mejor sitio para su contemplación se encuentra en las inmediaciones de la ermita de San Frutos (patrono de Segovia). Con unos prismáticos es fácil distinguirles en los nidos que construyen en las repisas y cortados de estos precipicios, donde crece el único pollo de cada puesta (incuban durante la primavera y el pollo nace a principios de verano).

Como llegar a Las hoces del Río Duratón

Desde Sepúlveda hacia Villaseca. Desde Cantalejo por Sebúlcor hasta Villaseca. En Villaseca, junto a la ermita, sale una pista forestal de cinco kilómetros hasta la explanada que sirve de aparcamiento para visitar las Hoces y la Ermita de San Frutos.

Crédito imagen: M.Peinado con licencia CC

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La naturaleza ofrece en Lanzarote aspectos insospechados, turismo y excuriones de una belleza extraña y diferente, donde la Geología aparece al descubierto; paisajes de una belleza cambiante, según los diferentes lugares que se visiten. En consecuencia, para el viajero que llegue a Arrecife, debe ser imprescindible, después de haber visto la Capital, salir y sorprenderse hasta maravillarse ante una tierra donde el hombre ha actuado respetuosamente respecto a ella, creando unos cultivos de aspectos únicos y unos pueblos que, integrados en el paisaje, lo complementan, como también lo hace la exótica vegetación, cuyo principal exponente es la palmera.

Tahíche, Teguise y San Bartolomé en Lanzarote

En el Taro de Tahíche se visitará la Fundación César Manrique. Cesar Manrique ha sido un personaje clave en la presentación de la Isla al turismo que la visita, ya que ha sabido realzar y potenciar lo que la naturaleza ofrecía, permitiendo la contemplación de las maravillas naturales respetando el medio y compaginando lo natural con la funcionalidad. Cesar Manrique, arquitecto, pintor y escultor, natural de Lanzarote, nacido en 1920, amó a su Isla.

La Fundación, de carácter cultural y privado, tiene su sede en lo que fue su residencia, en cinco burbujas volcánicas subterráneas, donde se exhibe su colección pictórica y escultórica privada, con obras de Tàpies, Chillida, Chirino, etc., así como una recopilación de su propia obra en la que armoniza las artes con el medio ambiente.

Teguise, con algo más de 8.000 habitantes, fue la capital de Lanzarote hasta 1852. Conserva su aspecto de villa noble y señorial, con interesantes monumentos como la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, que data del año l428, el palacio Spínola, el convento de San Francisco, del año 1590. La villa presenta un acusado carácter cultural y ha sido declarada Conjunto Histórico Artístico.

Junto a Teguise se levanta la montaña de Guanapay, coronada por el castillo de Santa Bárbara, desde donde se dominan magníficas vistas panorámicas, y en el que se ha instalado el Museo del Emigrante, ya que hubo épocas en que la emigración hacia América fue importante. En Teguise tiene lugar los domingos por la mañana un mercadillo popular y suelen representarse bailes regionales.

Entre Teguise y San Bartolomé esta el llano de Zonzamas, con un importante yacimiento arqueológico de los primitivos habitantes de la Isla, en el que aparecen alineaciones de piedras y construcciones ciclópeas.

En las proximidades de San Bartolomé puede admirarse otra de las creaciones de César Manrique, el Monumento al Campesino, formado por grandes bloques blancos de diversas formas que constituyen una especie de torre con una amplia base, monumento ciertamente merecido ya que el agricultor lanzaroteño saca cosechas de un suelo insólito sin apenas agua, ya que las lluvias son escasísimas, representando sólo unos l45 milímetros anuales. Junto al monumento está la Casa Museo del Campesino con aperos de labranza, utensilios de la vida diaria, telares artesanos, un molino, etc. Junto al museo hay un restaurante donde pueden degustarse los platos de la cocina tradicional de la Isla.

Otras excursiones y rutas en Lanzarote

  • Los volcanes de Lanzarote
  • Ruta del Norte de Lanzarote
  • Ruta del Sur de Lanzarote

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Bosque de Muniellos en Asturias

El bosque de Muniellos, el “bosque encantado” como es conocido por los lugareños, lo tiene todo para disfrutar a través de nuestros paseos de una naturaleza en estado salvaje, casi virgen. El acceso restringido (20 personas autorizadas al día) que regula la Agencia de Medio Ambiente del Principado de Asturias ayuda de manera notable a la mejor conservación de la Reserva y garantiza al visitante esa sensación de soledad tan agradable al caminar.

El carácter conservacionista que desde 1964, fecha en que fue declarado Paisaje Pintoresco, existía en esta zona asturiana dio finalmente sus frutos, y los años 1969 y 1970 marcaron el final de las fuertes explotaciones madereras que estos montes venían sufriendo. Atrás quedaron la tala masiva de árboles y el continuo ir y venir de las grandes máquinas y camiones. En 1973 el monte de Muniellos fue adquirido por el I.C.O.N.A. y declarado Coto Nacional de Caza, pasando a ser años más tarde (1982) Reserva Biológica Nacional; las actividades cinegéticas pasaron pues a mejor vida. En la actualidad a este espacio protegido se han incorporado los montes de Valdebois (1.625 Ha.) y La Viliella (1.224 Ha.) que se suman a las 2.695 Ha. de Muniellos.

Hoy en día las huellas de su pasado maderero han desaparecido gracias a la regeneración natural del bosque, que se ha convertido por méritos propios en la representación de bosque caducifolio mejor conservada del país. Laderas y laderas tapizadas de robledal son la más fiel indicación de la recuperación del monte.

Los senderos que recorren el bosque nos dan una idea de las maravillas que encierra el lugar. Casi todos pasan por la zona más visitada y espectacular de la Reserva, las lagunas de Muniellos. Se trata de un conjunto de lagunas de origen glaciar que constituyen el marco perfecto para la observación, aunque difícil, de los corzos y rebecos bebiendo en sus orillas.

El rey de estos parajes es sin duda el oso pardo que encuentra aquí su particular paraíso. El urogallo se mueve a sus anchas en la espesura del bosque, donde se han localizado algunos “cantaderos” o zonas utilizadas para el cortejo durante su época reproductora. El lobo, tejón, marta, garduña, nutria y jabalí, entre otros, son la fauna más representativa, que junto con 65 especies de aves y gran variedad de anfibios y reptiles completan el centenar largo de vertebrados censados en estos montes.

La vegetación es densa y variada. La totalidad de la Reserva es un auténtica jungla de robles, hayas, abedules, melojos y serbal de cazadores con infinidad de helechos y musgos que confieren un aspecto selvático a las zonas umbrosas. La gran riqueza en líquenes es síntoma inequívoco de la pureza de estos montes, pues se trata de un elemento bioindicador que crece en los lugares ajenos a la contaminación.

Las visitas a Muniellos son de un día de duración, o para ser más concretos desde las ocho de la mañana hasta una hora antes de que caiga el sol. Si queremos podemos solicitar los servicios de un guía de forma gratuita al hacer la reserva, que nos acompañará durante el recorrido.

No obstante proponemos un recorrido que nos de la mejor representación de lo que es este bosque y a la vez un margen para poder realizarlo disfrutando, sin agobios, como bien merece el lugar.

El sendero arranca junto a la Casa de Recepción, al pie de un letrero de madera que reza “A las lagunas 10 Km.”. Se trata en efecto de una caminata de unas 4 horas que de una manera agradable nos traslada desde los 800 m. de altitud hasta los aproximadamente 1.400 m. donde se encuentran las lagunas. El camino va atravesando multitud de pequeños barrancos que descienden entre estas empinadas laderas.

Primero caminamos paralelos al Arroyo de Cullada, que se deja caer por el valle del mismo nombre y luego pasamos a serpentear por la ladera hasta la Fuenculebrera. La senda va alternando parajes de gran humedad, allí donde los valles se encajonan y abundan musgos y helechos, con lugares de mayor exposición solar, pero siempre bajo una cerrada vegetación que muy de vez en cuando ofrece algún pequeño claro a modo de ventana que nos permite apreciar la espesura de las laderas vecinas.

La llegada a la Fuenculebrera (2 h.) indica que hemos pasado la parte más cansada del itinerario, que a partir de ahora se deja llevar a media ladera. Salvamos algunos canchales y llegamos al Arroyo de la Candanosa (2 h. desde Fuenculebrera), punto clave del recorrido. Aquí un cartel nos señala el último kilómetro hasta las lagunas y otro, “Tablizas 6.5 Km.”, nos indica el camino de retorno que después tomaremos.

Tras unos suaves veinte minutos la Laguna de la Isla nos recibe con sus bellas aguas en un remanso de paz y gran naturaleza. Por el canchal situado a la derecha de esta balsa de agua sube un pequeño camino que en breve nos conduce al resto de lagunas: la mencionada Laguna de la Isla, la Laguna Honda, la Laguna Grande y la Laguna de la Peña, por orden de aparición, son un magnífico conjunto de lagunas de origen glaciar que marcan el colofón de la fenomenal excursión por estos bosques astures.

Para volver al lugar de partida desandamos nuestros pasos hasta el desvío antes descrito y bajamos por el camino indicado como “Tablizas 6.5 Km.”. Esta senda desciende junto al Arroyo de la Candanosa, que si bien al principio es un hilo de agua, al final se convierte en un precioso río de aguas limpias y pozas transparentes, donde las nutrias viven en la más absoluta tranquilidad. El camino, cada vez más ancho, enlaza finalmente con una antigua pista maderera y tras 3 horas de descenso desde la Laguna de la Isla llegamos a la pradera de Tablizas, donde la Casa de Recepción de la Reserva pone punto final al gratificante recorrido.

El bosque de Muniellos es un entramado vegetal que debe seguir siendo protegido y conservado para continuar siendo lo que es, el mejor bosque de España.

Como llegar al bosque de Muniellos

El bosque de Muniellos está situado a caballo entre los términos municipales de Cangas del Narcea e Ibias, en el Principado de Asturias. A él se accede por la carretera comarcal As-211 que une Ventanueva (Cangas del Narcea) con San Antolín (Ibias), de la que sale una pista en las proximidades del pueblo de Moal que nos lleva en breve a la Casa de Recepción de la Reserva. No abundan las gasolineras en la zona.

Crédito imagen: Diego con licencia CC

Extremadura y el Mirador de la Vera en Cáceres es sin duda uno de los lugares más privilegiados para la observación de aves no sólo en la Península Ibérica sino en todo el continente europeo. En buena parte se debe al clima benigno de la región y al buen estado de conservación de la naturaleza, con representaciones únicas del auténtico bosque mediterráneo. Alcornoques, encinas forman bosques y dehesas repletos de vida animal y cuyo catálogo de especies aladas se ve año tras a año ampliado notablemente durante los meses invernales, cuando llegan hasta tierras extremeñas las aves invernantes. Entre ellas destacan los bandos de avefrías y grullas. Las grullas, procedentes de Escandinavia son particularmente llamativas…y ruidosas.

Pero no hace falta esperar a la llegada de los puntuales visitantes ya que son muchas y muy importantes las especies de aves presentes en la zona durante todo el año. Entre estas aves residentes se hallan por ejemplo la cigüeña negra, el buitre negro, el elanio azul… y así hasta más de un centenar de especies.

Uno de los lugares donde la naturaleza es particularmente generosa es la comarca verata, en la provincia de Cáceres. El microclima es aquí único gracias a la protección que otorga la vertiente meridional de la Sierra de Gredos.

Allí tiene sus instalaciones el Mirador de la Vera. Dirigido por un ornitólogo y rodeado de un equipo técnico y humano especializado, esta casa rural ha sido diseñada para una estancia íntimamente ligada a la observación de aves a modo de un gran hide. Desde el interior de los apartamentos se disfrutan grandes panorámicas gracias a sus enormes ventanales que permiten observar sin ser visto.

Desde El Mirador de la Vera se organizan rutas ornitológicas no sólo por los alrededores de la finca, sino por los espacios naturales protegidos más próximos: Parque Natural de Monfragüe, Dehesa de Campo Arañuelo y sus lagunas, Llanos de Cáceres y Trujillo, Valle del Tiétar, Sierra de Gredos, Pantano de Rosarito, Pantano de Valdecañas, Pantano de Sierra Brava, Sierras de los Ibores y Las Villuercas, Llanos de Oropesa y algunas más.

Los espacios naturales cercanos importantes son innumerables y desde El Mirador le indicarán los más interesantes en función de las aves que desea observar, tanto si es un ornitólogo iniciado como si es un Novel. Cuentan incluso con todo terreno para facilitarle sus trayectos.

Accesos hacia el Mirador de la Vera

Vídeo de Jaráiz de la Vera en Cáceres

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Valle de Arán en Lleida

El turismo que hoy llega hasta el valle de Arán es diferente al de antaño. Primero fueron los montañeros, luego el boom asociado a la Estación de Baqueira Beret, uno de los paraísos para los esquiadores, y ahora los diferentes deportes de aventura y modalidades de turismo activo. La comarca del Valle de Arán son 620 km2 diseñados para la aventura. En cada uno de sus rincones se respira naturaleza y se palpa la posibilidad de degustarla a través de alguna de estas actividades. Los trineos de perros (mushing), las raquetas de nieve, el esquí de travesía, las motos de nieve, el heliesquí, etc. una lista interminable en el lugar idóneo.

Si observamos detenidamente un mapa físico de los Pirineos y hacemos caso omiso de los límites fronterizos entre España y Francia, un rápido vistazo a las máximas alturas de la Cordillera, las que forman el llamado Eje Axial pirenaico, es decir, la verdadera divisoria entre las dos vertientes, nos daremos cuenta de que lo que hoy es la comarca del Valle de Arán (comarca dera Val d’Arán), se encuentra en realidad al otro lado del mencionado Eje. Que no se asuste nadie, no es que esto sea una reivindicación de la pertenencia al país vecino, lo que ocurre es que geográficamente el Valle de Arán se encuentra en la vertiente norte de la Cordillera y su salida natural es precisamente hacia Francia.

Para orientarnos correctamente y situar el Valle hemos de dar la vuelta al mapa de manera que el Bajo Arán es el la parte que linda con Francia, por donde el río Garona busca el Atlántico, y el Alto Arán se corresponde con las alturas de Marimanya, puerto de la Bonaigua, Beciberri, Colomers, etc., ubicadas más al sur. Este hecho ha sido vital durante la tradicional incomunicación de la comarca. Con la apertura del túnel de Viella (Vielha) en 1948, el puerto de la Bonaigua dejaba de ser el único acceso “español” y por ese descomunal hueco horadado en la montaña se facilitaba el acceso al turismo.

Iglesia de Sant Andreu, Salardú en el Valle de Arán

Iglesia de Sant Andreu, Salardú en el Valle de Arán

Como queriendo recuperar esa intimidad; después de una historia de independencia de gobierno del resto de territorios de la Corona (Ordenaciones Reales) y disfrute de ciertos privilegios (recogida en su Carta Magna Querimonia), el Valle de Arán, tras quedar integrado en la provincia de Lleida en el momento en que en España surgieron las provincias (comienzos del s. XIX), ha vuelto a gozar de su pasado con el reconocimiento de sus derechos, cultura, lengua y privilegios dentro de Catalunya y del Estado español.

El Valle cuenta con más de doscientos lagos, pero los más recomendables por su fácil acceso son los de Colomers, los de Saboredo, Bassiver y Rosari, Liat y la Bassa d’Olés. Si no apuntamos tan arriba y preferimos pasar una agradable jornada en el llano son muy recomendables los bosques de Montgarri, Sant Joan de Toran, Baricauba, Cuveishic, des Artiguetes, Valarties, Aiguamoig, Arriu Nere, Pleta de Moliéres y Artiga de Lin.

Pero sin duda es también una de las mejores zonas para conocer a través del turismo rural. Con una lengua, una arquitectura y una gastronomía con sello propio: el aranés.

En el Valle encontramos magníficas iglesias del románico lombardo como la de la Asunción de María (Bossost), Era Mare de Diu de Cap d’Arán (Tredós), Santa Eulària d’Unha, o Santa María de Artíes. Dentro del estilo gótico nos quedamos con dos muestras la de Sant Joan de Artíes y la de Sant Sernilh de Betrén.

Hay tres excursiones especialmente recomendables: una la que recorre los pueblecitos del Bajo y Medio Arán (Caneján, Bausén, Vilamós, etc.), una segunda la que sube hasta el Clot de Baretja (extraordinarias panorámicas) y una tercera la que visita Uelhs deth Joèu (los ojos del Judío), donde tras un recorrido subterráneo de cuatro kilómetros, las aguas del desagüe del glaciar del Aneto vuelven a la superficie en una espectacular cascada en la Artiga de Lin, ya en terreno aranés

UBICACIÓN
Pirineo central. Pirineos Catalanes.

ACCESOS
Desde Lleida por la N-230 hasta Vielha a través del túnel.

EPOCA
Todo el año. En invierno la nieve cubre todo el valle, pero tiene un encanto especial. El verano está bastante concurrido.

LO IMPRESCINDIBLE
Santuario de Montgarri, Artiga de Lin, los pueblos de Artìes, Unha, y Canjeàn, el románico del valle, la arquitectura y la gastronomía aranesa.

GASTRONOMÍA
Dado su emplazamiento y pasado histórico, el Bajo Arán conserva platos y productos franceses como los patés y los crêpes. Las preparaciones a base de productos ovinos y bovinos suelen condimentarse con apetitosas setas como las carreretes (hongos de los prados que crecen en primavera) o el cep, un boleto excepcional complemento de estofados.

Otro de los platos más sustanciosos es la olla aranesa, un guiso con legumbres y morcilla, longaniza, butifarra, etc. No podemos olvidar las frutas silvestres como las moras, fresas, arándanos y frambuesas que condimentan platos y sirven de protagonismo a los licores entre los que destacan el cassis y la ratafia, a base de nueces verdes y genciana. Todos los productos son muy abundantes en los bosques y pastos de Arán.

ARTESANÍA
Productos trabajados en madera y derivados de la gastronomía como los típicos patés araneses, quesos ahumados y los licores.

COSTUMBRES
Las fiestas más importantes del valle son: la de la Mare de Dèu de Mitjaran (7 y 10 septiembre), la fiesta mayor de Lès y Artíes (ambas la noche de San Juan en las que se quema Eth Haro), fiesta mayor de Canjean (29 de agosto) y la congregación de peregrinos en el santuario de Montgarri con la romería que se celebra en honor a la Virgen de Montgarri, patrona del valle, el día 2 de julio celebrando su hallazgo. La fiesta mayor de Vielha tiene lugar el 8 de septiembre.

Crédito imágenes: Enrique López Tamallo

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Ruta del Quijote en Castilla La Mancha

La Ruta del Quijote es un itinerario turístico que abarca buena parte de la comunidad castellano manchega. En el sur de la provincia de Toledo, norte de la provincia de Ciudad Real y suroeste de la provincia de Cuenca se encuentran los escenarios que sirvieron para las andanzas, aventuras y desventuras del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha y su fiel escudero Sancho Panza.

Aunque como la célebre novela de caballerías parte tiene de verdad y parte de imaginación, muchos son los lugares que se podrían incorporar a la ruta. Algo parecido a las variantes del Camino de Santiago.

La ruta principal la podemos establecer a lo largo de los principales escenarios de la novela cervantina a través de las siguientes localidades: Consuegra, Madridejos, Camuñas, Villafranca de los Caballeros, Alcazar de San Juan, Campo de Criptana, El Toboso, Quintanar de la Orden, Mota del Cuervo y Belmonte.

A estas poblaciones principales se incorporan otras en las que se desarrollaron algunos episodios de la novela o lugares ligados al propio Miguel de Cervantes: Daimiel, Ossa de Montiel, Tomelloso, Herencia, Puerto Lápice, Argamasilla de Alba.

Los pueblos y puntos más interesantes de la ruta son:

Consuegra (Toledo): lo más interesante desde el punto de vista quijotesco son sin duda los molinos de viento que el protagonista de la novela confundiera con malhumorados gigantes. En lo alto del Cerro Calderica, junto al castillo, se conservan 11 molinos de viento, todos con nombre propio y diferentes funciones: Bolero (en cuyo interior está la oficina de turismo), Mambrino (bar), Sancho (uno de los mejor conservados de Castilla-La Mancha, conserva la maquinaria original del siglo XVI en perfecto funcionamiento), Vista Alegre, Cardeño (antiguamente habitado), Alcancía (alberga huchas), Chispas, Caballero del Verde Gabán (biblioteca quijotesca), Rucio (bodega), Espartero (artesanía) y Clavileño (turismo de Andorra). En el molino Bolero se puede visitar y conocer la maquinaria rehabilitada de este molino.

Alcázar de San Juan (Ciudad Real): monumento a Cervantes con escultura de D. Quijote y Sancho Panza, localidad natal de Miguel de Cervantes (hoy se admite que nación en Alcalá de Henares), existen algunos molinos de viento.

Campo de Criptana (Ciudad Real): la ciudad de los molinos de viento sobre la Sierra de la Paz, una de las imágenes manchegas más fotografiadas. De los 34 molinos inventariados hoy sólo quedan 10 y 3 de ellos son Monumentos: Burleta, Infanto y Sardinero datan del siglo XVI. El resto: Salobre, Quimera, inca Garcilaso, Cariari, Lagarto, Culebro, Poyatos. Cuevas.

Herencia (Ciudad Real): grandes muestras arquitectónicas.

Puerto Lápice (Ciudad Real): Es el Puerto Lápiche de la época cervantina y destaca la Venta del Quijote, bodega (venta) original del siglo XVIII y hoy restaurante caro pero muy bien ambientado. En Puerto Lápice también se encuentra la Posada de Dorotea Jiménez.

El Toboso (Toledo): Casa natal de Dulcinea, el amor de Don Quijote, rehabilitada sobre la original del siglo XVI. En la plaza de la Iglesia se encuentra el Museo Cervantino.

Mota del Cuervo (Cuenca): alberga el tercer conjunto de molinos en importancia con siete de estos gigantes de viento.

Belmonte (Cuenca): Castillo del siglo XIV y recinto amurallado del siglo XV. Palacio.

UBICACIÓN
Sur de la provincia de Toledo, norte de la provincia de Ciudad Real y suroeste de la provincia de Cuenca.

ACCESOS
Desde Consuegra, junto a la nacional IV, hay que transitar por diversas carreteras secundarias.

EPOCA
Todo el año, aunque en verano está más transitada y el calor es sofocante.

LO IMPRESCINDIBLE
Los molinos de viento en Consuegra y Campo de Criptana, la Venta del Quijote en Puerto Lápice y la Casa de Dulcinea en El Toboso.

GASTRONOMÍA
Uno de los principales alicientes de la ruta es también el punto de vista gastronómico, con platos típicos y productos manchegos como el queso, pisto, Rin-Ran, gachas, migas, duelos y quebrantos, caldereta de cordero. Para acompañarlo, un buen vino de la Denominación de Origen “Mancha”.

ARTESANÍA
A lo largo de la ruta destacan los trabajos artesanales de cerámica, azulejos y cestería, además de productos culinarios artesanales como el azafrán.

INFORMACIÓN
Oficina de Turismo de Consuegra. Tfno: 925 47 57 31.

BIBLOGRAFÍA
Desde luego no puede faltar un ejemplar del Quijote como el mejor libro de consulta posible. Leer los episodios concretos en los puntos concretos es una experiencia absolutamente recomendable.

CASAS RURALES
Existen alojamientos rurales a lo largo de toda la ruta.

Crédito imagen: M.Peinado

Más información sobre la Ruta del Quijote:

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Las calles de Toledo

Toledo es la antigua capital del Reino de España, está situada cerca de Madrid a unos 65 km y es un destino turístico preferido por amantes de la historia de todo el mundo. En cada rincón de la ciudad la sensación de estar en otra época se hace constante, el saber que en esta bella ciudad, convivieron pacíficamente judíos, cristianos y musulmanes, hace de Toledo una ciudad única en el mundo.

Las calles de Toledo

Las calles de Toledo

Turismo en Toledo

La ciudad de Toledo se divide en 16 barrios que están a su vez clasificados dentro de 4 distritos: Distrito del Casco Histórico, Distrito de Santa Bárbara, Distrito de Santa María de Bienquerencia y Distrito Centro-Norte.

El casco histórico de Toledo se declaró en diciembre de 1986 patrimonio de la humanidad la UNESCO por contener varios edificios de un enorme valor histórico como La Catedral de Santa María del siglo XIII, el Alcázar del siglo XVI, el antiguo Hospital de Santa Cruz del siglo XVI cerca del Alcázar que fue transformado finalmente en un museo, así como muchas otras iglesias, puentes y museos.

En la base de Toledo está el Puente de Alcántara sobre el río Tajo que es el más largo de España. Se construyó en la época romana como una entrada principal a la ciudad y fue suplido en la edad media a través del Puente de San Martín, cuyos cinco arcos apuntados alcanzan hasta 40 metros.

Otra zona muy turística y digna de ver en Toledo son las dos sinagogas medievales conservadas muy raramente, La Sinagoga del Tránsito y Santa María son la Blanca, que después de la expulsión de los judíos en 1492 se convertiría en iglesia.

En el Monasterio de San Juan de los Reyes todavía se pueden admirar las reliquias de las conquistas de los Reyes Católicos que utilizaron el edificio como lugar donde reunir todos los logros de su Reinado.

Cabe destacar también la Iglesia de El Cristo de la Luz, que fue construida a finales del siglo x como una mezquita musulmana. Es una obra impresionante del arte mudéjar y que está en perfecto estado de conservación que posteriormente fue convertida en Iglesia tras la Reconquista en el siglo XII.

La Historia de Toledo

Se pueden distinguir cuatro períodos principales en la historia de Toledo como son, la época romana, visigoda, musulmana y cristiana. En cada uno de estos períodos las diferentes culturas fueron dejando rastro de su arquitectura, arte y costumbres, y así convirtieron a Toledo en una ciudad única por su gran riqueza cultural e histórica.

Toledo de los romanos y visigodos

El primer asentamiento permanente en el área el que se tiene constancia es de los Celtíberos que construyeron una serie de fortificaciones o castillos. En El Cerro del Bú se hicieron importantes hallazgos arqueológicos de Toledo, que estaba rodeada por una muralla. En el año 192 A.C , el general romano M. Fulvius derrocó el asentamiento que estaba en Toledo en aquel momento, que eran los Carpetanos, una tribu local de pastores que no opusieron mucha resistencia contra el imponente ejército romano. En este momento se fundó Toletum. Como la ciudad albergaba grandes cantidades de mineral de hierro, Toledo se convirtió oficialmente en proveedor de monedas propias, dentro del Imperio Romano. Se construyeron numerosas villas, cuyos restos han sido excavados posteriormente, que atestiguan de una romanización y expansión constante de la ciudad, que fue coronado por un gran acueducto, que ahora está completamente destruido.

Desde las primeras incursiones bárbaras, se fortalecieron las murallas de la ciudad para fines defensivos. En el año 411 los alanos capturaron brevemente la ciudad y a finales del siglo VI fue conquistada por los visigodos definitivamente.

Toledo fue capital del Reino de los visigodos, cuyos reyes se convirtieron al catolicismo. El período visigodo fue desde el año 531 hasta el 712 aproximadamente, momento en que los musulmanes conquistaron la ciudad en su campaña de expansión por la Península Ibérica.

Toledo como parte de al-Ándalus

Edificios de Toledo

Edificios de Toledo

Los árabes conquistaron la capital del Imperio visigodo en el año 712. El gran apogeo de Toledo en esta época de dominación musulmana lo obtuvo durante el Califato de Córdoba. Se construyeron numerosos edificios y mezquitas con la influencia del arte musulmán que dejo su huella en Toledo. En el año 1085 la ciudad fue reconquistada por el Rey Alfonso VI y paso de nuevo a ser de dominio cristiano.

Toledo en la época cristiana

Desde el año 1088, tan sólo unos pocos años después de la conquista, Toledo obtuvo una primacía en todos los reinos de la Península Ibérica. Se estableció El arzobispo de Toledo que es el primado de la iglesia católica en España hoy en día, siendo uno de los obispos más importantes de España, que en la Edad Media tenían sus propias tropas y además formaron parte de la Reconquista.

Toledo era considerado un bastión de armeros (el famoso acero de Toledo). Toledo ya las tropas fueron proveídos con espadas y el Emperador Carlos V mandó que se fabricaran allí las mejores espadas del mundo durante su reinado en el siglo XVI. Cabe destacar que durante la dominación musulmana, la herrería desarrolló una técnica especial de decoración de las hojas, que se incorporó al proceso de fabricación de las espadas.

Favorecido por la aparición de diferentes idiomas de alto nivel (árabe, hebreo, latín) y lenguas vernáculas (como el arábigo-andaluz y el castellano) Toledo fue un importante centro para los trabajos de traducción del árabe al latín y romance en los siglos XII y XIII. Además desempeñó un papel crucial en la difusión de la filosofía, las Ciencias y los conocimientos de la Antigua Grecia.

Después de la conquista por las tropas cristianas del Rey Alfonso VI en 1087, Toledo se convirtió en la capital del Reino de Castilla y continuó siendo la capital de España hasta 1561, cuando Felipe II trasladó su residencia y por tanto la capital a Madrid.

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PARAÍSOS

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Esta excursión se dedicará a ver lo más característico de Lanzarote: su zona volcánica; no obstante de ser la isla menos montañosa de las...